Sígueme
Natación en aguas abiertas: cómo prepararte para tu primera prueba (lo que aprendí en mi primer Oceanman)
Experiencias

Natación en aguas abiertas: cómo prepararte para tu primera prueba (lo que aprendí en mi primer Oceanman)

Oct 26, 2026 9 min de lectura Juan Montes

En resumen

En este post Juan comparte las lecciones de su primer Oceanman narrando cómo prepararse correctamente para nadar en aguas abiertas evitando sus errores.

El 28 de abril de 2024 nadé 10 kilómetros en el embalse de Guatapé. Me demoré cerca de cuatro horas y, aunque llegué, no fue como lo había imaginado: con calambres, con la garganta empalagada de gel y con la cabeza pidiéndome salir del agua cuando ya veía la meta. Todo eso lo conté en mi primer Oceanman.

Este artículo es la otra mitad de esa historia. No es un plan de entrenamiento ni un consejo médico. Es lo que haría distinto si tuviera que preparar de nuevo una prueba de natación en aguas abiertas, apoyado en fuentes que puedes revisar tú mismo.

Empieza por una pregunta honesta: ¿qué distancia vas a nadar?

Cuando me inscribí tenía aproximadamente 84 días para prepararme, y lo más largo que había nadado en una sesión eran unos 4 kilómetros. Es decir, nunca había nadado ni la mitad de lo que me esperaba. Los 5 kilómetros me parecían alcanzables; los 10 me daban miedo, y por eso los escogí. No cambiaría esa decisión, pero hoy no se la recomendaría a alguien que apenas empieza: hay distancias más cortas para conocer la natación en aguas abiertas.

Un dato que ayuda a ser realista: en las pruebas Oceanman hay tiempos de corte. En Guatapé 2024, para los 10 kilómetros, eran 1 hora y 30 minutos en el kilómetro 3, 3 horas en el kilómetro 6 y 4 horas y 30 minutos para llegar a la meta (la tabla completa está en mi post). Hecha la cuenta, terminar en 4:30 exige un promedio de 2:42 por cada 100 metros, sin paredes donde descansar. Los cortes pueden cambiar de una edición a otra, así que revisa siempre el reglamento de la tuya. La página de cada carrera, como la de Oceanman Lago d’Orta 2027, publica fechas, distancias y equipo obligatorio.

Mi consejo: calcula tu ritmo real en aguas abiertas, no en piscina, y compáralo con los cortes antes de pagar la inscripción.

La piscina no es un lago

En un embalse no hay líneas en el fondo para orientarte ni una pared para descansar cada 25 o 50 metros. Esa fue una de mis lecciones: entrené poco en aguas abiertas y se nota. La RNLI, la organización británica de salvamento, insiste en lo básico: ve siempre acompañado, avisa a alguien en la orilla y conoce tu lugar de entrada y salida.

Hay tres cosas que yo entrenaría más:

No entrenes solo en el agua

La RNLI recomienda nadar siempre acompañado, avisar a alguien en la orilla dónde vas a nadar y a qué hora piensas volver, y usar un gorro de color vivo y una boya para ser visible. En lagos y embalses donde hay lanchas, esa visibilidad es parte de la seguridad.

Si puedes, busca un grupo o un club de natación. Es más seguro y, de paso, más divertido.

La alimentación se entrena (aquí fue donde más fallé)

Cuando llegué aproximadamente al kilómetro 5, paré a tomar unos geles energéticos que no había probado en entrenamientos. En lugar de sentirme mejor, terminé con la garganta completamente empalagada, y después de esa parada empezaron los calambres.

La ciencia deportiva dice algo muy parecido a lo que me pasó. La revisión de Asker Jeukendrup (2014) recomienda alrededor de 60 gramos de carbohidrato por hora para esfuerzos prolongados de 2 a 3 horas, y cerca de 90 gramos por hora en pruebas de ultrarresistencia, combinando varios tipos de carbohidrato. Otra revisión del mismo autor señala que el intestino se puede “entrenar” y que los deportistas que no estaban acostumbrados a comer o beber durante el ejercicio tenían el doble de riesgo de síntomas gastrointestinales (Jeukendrup, 2014).

Esas cifras no son una receta para ti, porque dependen de tu intensidad y de cómo te caiga. Lo que sí sirve para cualquiera es esto:

  1. Averigua qué ofrece la organización en los puntos de alimentación de tu prueba.
  2. Prueba esos productos, o unos parecidos, en entrenamientos largos.
  3. Define de antemano cuándo, cuánto y cómo los vas a tomar. Improvisar fue mi error.

Si quieres hacerlo bien, un nutricionista deportivo te ayuda más que cualquier artículo, incluido este.

Los calambres no siempre son lo que crees

Los míos aparecieron en la segunda mitad de la prueba. Y es común pensar que un calambre es simplemente falta de agua o de sal, pero la evidencia es menos simple. Un estudio con corredores de una ultramaratón no encontró diferencias relevantes en electrolitos ni en hidratación entre quienes tuvieron calambres y quienes no. Una revisión basada en evidencia indica que los factores de riesgo observados se parecen más a la fatiga (por ejemplo, poca preparación física y esfuerzos a intensidades altas) que a la deshidratación, y que es más útil individualizar la prevención que repetir el consejo genérico de “tomar más líquidos”.

Traducción práctica, sin prometer nada: no hay una sola causa conocida, así que no basta con hidratarte más. Entrenar la distancia y no salir a un ritmo que no puedas sostener probablemente ayude más que cualquier truco de última hora.

Las señales de alerta no son parte del reto

En los últimos kilómetros empecé a escuchar los sonidos de forma borrosa. Hoy entiendo que esa era una señal que no debía ignorar. Los calambres intensos, la desorientación o las alteraciones en la percepción no se deben normalizar durante una prueba de aguas abiertas: son motivos para pedir asistencia, no para aguantar a cualquier precio.

Por eso, mi recomendación es decidir antes de entrar al agua qué señales significan parar, y escuchar con atención el briefing técnico para saber cómo se pide ayuda en esa carrera. Pedir asistencia no es rendirse. Ser terco me ayudó a seguir, pero la terquedad no puede ser tu único plan.

Cuidado con el agua que tragas

Cuando se me pegó el gel, tomé un poco de agua del mismo embalse para hacer gárgaras. No fue mi mejor decisión, y no la recomiendo: el agua de un embalse no es potable. Los CDC aconsejan no tragar agua de lagos, ríos u océanos, revisar si hay avisos de calidad del agua (sobre todo después de lluvias fuertes) y evitar el agua turbia, de color extraño o con mal olor. En una competencia no controlas el agua, pero sí puedes evitar tragarla a propósito.

Qué practicar antes de la prueba

Qué practicarPor quéCómo
Nadar en aguas abiertasNo hay paredes ni líneas en el fondoSesiones en lago o embalse, siempre acompañado
SightingNadar recto ahorra metros y energíaElige un punto fijo y levanta la mirada cada cierto número de brazadas
Ritmo frente a los cortesLos tiempos de corte son realesCalcula tu ritmo por cada 100 m y compáralo con el reglamento
Nutrición e hidrataciónLas molestias digestivas se reducen practicandoUsa en entrenamientos largos lo mismo que usarás en la prueba
Equipo obligatorioEvita sorpresas el día de la carreraEntrena con la boya, el gorro y las gafas que vas a usar
Plan de seguridadSaber cuándo parar es parte del planDefine señales de alerta y aprende cómo pedir ayuda

Lo que hago ahora

Después de Guatapé hice el Ironman 5150 de Cartagena, y ahora me preparo para el Half Oceanman de Lago d’Orta, en Italia, el 13 de junio de 2027. Esta vez estoy entrenando con mucho más tiempo y probando mi alimentación y mi hidratación durante los entrenamientos. Quiero llegar preparado para competir, no simplemente para sobrevivir a la distancia.

No tienes que nadar 10 kilómetros para demostrar nada. Pero si hay una distancia que te da un poquito de miedo y quieres intentarla, prepárala con calma, con compañía y con respeto por lo que te dice tu cuerpo. Más historias de retos como este las encuentras en la categoría Retos, y la razón de fondo por la que busco estas metas está en mi libro La vida continúa.

Nos vemos en Italia.

Puntos clave

Si te gustan las historias de retos y viajes y las guías basadas en experiencias reales, suscríbete a mi lista de correos de JuanLive.


Discover more from JuanLive

Subscribe to get the latest posts sent to your email.

Juan Montes
Escrito por

Juan Montes

Viajero, autor de La vida continúa y emprendedor colombiano. Cuento el mundo en este blog desde 2018.

¿Te gustaron los colores de mis fotos?

Edita como yo

Mis presets de Lightroom, cuadros con mis fotos y ropa de la marca.

Ver la tienda

¿También te gusta el trading?

Cuida tu cuenta

Risk Guard para MT5Mi bot de gestión de riesgo · gratis
Descargar gratis

Tips clave

  1. Calcula tu ritmo real en aguas abiertas y compáralo con los tiempos de corte antes de pagar.
  2. Entrena sighting: levanta los ojos cada cierto número de brazadas para nadar en línea recta.
  3. Prueba en entrenamientos largos la misma alimentación y geles que usarás en la competencia.
  4. Nada siempre acompañado, avisa a alguien en la orilla y usa gorro de color vivo y boya.
  5. Define antes de entrar qué señales de alerta significan parar y cómo pedir ayuda en la carrera.

¿Te gustó esta historia?

Tu opinión me ayuda a escribir mejor.

Sé el primero en calificar

¡Gracias por tu voto!

Compártela con quien viaja contigo

Preguntas frecuentes

El tiempo depende de tu experiencia previa y la distancia que vayas a nadar. En el ejemplo del artículo, el autor tuvo 84 días para prepararse para 10 kilómetros, pero recomienza con distancias más cortas si apenas empiezas. Lo importante es entrenar en aguas abiertas, no solo en piscina, y calcular tu ritmo real en el agua antes de inscribirte.
Debes entrenar tu alimentación durante los entrenamientos largos, no improvisa el día de la carrera. Para esfuerzos de 2 a 3 horas se recomiendan alrededor de 60 gramos de carbohidratos por hora, y hasta 90 gramos en pruebas más largas. Lo más importante es probar los geles, bebidas o alimentos en tus entrenamientos para evitar problemas digestivos, y averigua qué ofrece la organización en los puntos de alimentación.
El sighting es levantar los ojos un instante mientras nadas para buscar un punto fijo y orientarte en línea recta. Se practica en sesiones en lagos o embalses eligiendo un punto de referencia y levantando la mirada cada cierto número de brazadas. Es especialmente importante para pruebas de 6 a 10 kilómetros porque nadar recto ahorra metros y energía.
Los calambres intensos, la desorientación, alteraciones en la percepción o sonidos borrosos son señales para pedir asistencia, no para aguantar. Decide antes de entrar al agua qué síntomas significan parar, escucha atentamente el briefing técnico para saber cómo pedir ayuda en esa carrera específica, y recuerda que pedir asistencia no es rendirse sino actuar con responsabilidad.

Comentarios

Sé el primero en comentar