A veces creemos que para vivir un buen plan necesitamos salir de Bogotá, manejar durante horas o gastar bastante dinero. Pero hay días en los que lo único que uno necesita es cambiar de ambiente, respirar un poco y pasar tiempo con la familia.
Eso fue exactamente lo que nos pasó en el Parque de los Novios.
Queríamos hacer algo diferente con mi mujer y mi hijo. No queríamos quedarnos en la casa, pero tampoco teníamos ganas de organizar un paseo fuera de Bogotá. Entonces decidimos preparar algo de desayuno, subirnos al carro y pasar la mañana en este parque.
Un picnic sencillo en medio de Bogotá
Llevamos un tinto, croissants y algunas cositas para picar. Llegamos alrededor de las ocho de la mañana, cuando todavía había poca gente, y encontramos un ambiente muy tranquilo.
Hacía ese frío típico de Bogotá, pero al mismo tiempo había un sol muy agradable. Una combinación extraña, pero perfecta para sentarnos sobre el pasto y disfrutar el desayuno.
El parque nos gustó desde el principio. Está muy bien ubicado, tiene zonas verdes amplias, un lago bonito, juegos para niños, baños y diferentes espacios para caminar o simplemente descansar.
También se pueden alquilar botes para recorrer el lago, así que puede ser una buena actividad para complementar el picnic y disfrutar el parque desde otra perspectiva.
Caminar descalzos sobre el pasto
Una de las razones por las que queríamos llevar a nuestro hijo a un parque era porque no está muy acostumbrado a caminar sobre el pasto. Al principio fue una sensación nueva para él, pero después comenzó a disfrutarla muchísimo.
En un momento nos quitamos los zapatos y las medias y empezamos a caminar descalzos. Puede parecer algo demasiado sencillo, pero fue una de las mejores partes de la mañana.
Hace mucho tiempo yo tampoco caminaba descalzo sobre el césped. Terminé jugando con mi hijo, subiendo pequeñas montañas de pasto y rodando con él como si yo también fuera un niño.
Ese momento me hizo pensar en algo: muchas veces uno está demasiado concentrado en trabajar, viajar, crecer y buscar experiencias grandes. Sin darse cuenta, puede olvidar lo bien que se siente hacer cosas tan simples como acostarse sobre el pasto, mirar el cielo o jugar sin estar pendiente del tiempo.
Yo viajo, trabajo y trato de vivir muchas experiencias, pero esa mañana sentí que realmente necesitaba una pausa así.
Un parque limpio y sin mascotas
Algo que también me gustó mucho fue la limpieza del parque. En el Parque de los Novios no está permitido el ingreso de perros y, aunque sé que para algunas personas puede ser un punto negativo, para nosotros fue algo que disfrutamos bastante.
Pudimos caminar, sentarnos y jugar tranquilamente sobre el pasto sin preocuparnos por encontrar alguna sorpresa desagradable. Cuando tienes un niño pequeño que quiere tocarlo todo, ese detalle se valora muchísimo.
No se trata de estar en contra de las mascotas. Simplemente fue agradable encontrar un espacio verde tan limpio, en el que pudimos quitarnos los zapatos, acostarnos y dejar que nuestro hijo explorara con mayor tranquilidad.
La entrada es gratis, pero cuidado con el parqueadero
La entrada al Parque de los Novios es gratuita, lo que lo convierte en un plan familiar económico y fácil de organizar.
Sin embargo, debo decir que el parqueadero sí me pareció costoso. Nosotros dejamos el carro desde las ocho de la mañana hasta casi las doce del mediodía y pagamos aproximadamente $37.000.
Fue prácticamente el único punto negativo de nuestra visita. Por eso, si viven cerca o tienen la posibilidad de llegar en transporte público, taxi o una aplicación de movilidad, podría ser una alternativa más económica.
Mi recomendación: llegar temprano
Recomiendo llegar temprano, especialmente si van durante el fin de semana.
Cuando nosotros entramos, el parque estaba tranquilo y pudimos escoger un buen lugar para hacer el picnic. Cerca del mediodía, cuando ya nos íbamos, comenzó a llegar muchísima gente.
Madrugar hizo que la experiencia fuera mucho más agradable. Pudimos caminar con calma, disfrutar el lago y jugar con nuestro hijo sin encontrar el parque demasiado lleno.
¿Qué llevar al Parque de los Novios?
Para disfrutar el plan no necesitan llevar demasiadas cosas. Una manta, algo sencillo para desayunar, agua, protector solar, una chaqueta para el frío y ropa cómoda pueden ser suficientes.
Si van con niños pequeños, también recomiendo llevar una muda adicional de ropa, porque seguramente terminarán corriendo, jugando o ensuciándose sobre el pasto.
No olviden llevar una bolsa para recoger todos los residuos. Parte de lo bonito del parque es precisamente su limpieza, y conservarla también depende de quienes lo visitamos.
¿Qué se puede hacer en el Parque de los Novios?
Además de hacer picnic, en el parque pueden caminar alrededor del lago, utilizar los juegos infantiles, tomar fotografías, observar aves, hacer ejercicio o alquilar un bote para navegar.
También es un buen lugar para ir en pareja, reunirse con amigos o simplemente sentarse a leer y descansar durante unas horas.
Por su ubicación, el paseo se puede complementar con otros lugares cercanos como el Parque Simón Bolívar, la Biblioteca Virgilio Barco o el Jardín Botánico de Bogotá.
Aunque sinceramente tampoco es necesario llenar el día de actividades. Parte de lo bonito de este plan es ir sin afán, sentarse sobre el césped y disfrutar unas horas diferentes sin salir de la ciudad.
¿Dónde queda el Parque de los Novios?
El Parque de los Novios, también conocido como Parque El Lago, está ubicado en la localidad de Barrios Unidos, cerca de la calle 63 y de importantes vías del centro de Bogotá.
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Un recordatorio para disfrutar los planes sencillos
Para mí, esa mañana fue un recordatorio.
No siempre necesitamos viajar lejos ni gastar mucho dinero para sentir que hicimos algo especial. A veces solo hace falta preparar un desayuno, apagar un poco el teléfono y salir a compartir tiempo con las personas que queremos.
Los mejores momentos no siempre ocurren en los viajes más grandes.
A veces ocurren mientras tomas un tinto, ves a tu hijo caminar sobre el pasto y recuerdas lo bien que se siente volver a jugar.
Mi recomendación final
Lleguen temprano, lleven algo rico para desayunar y no llenen el plan de demasiadas expectativas.
Recorran el lago, dejen que los niños exploren y, cuando encuentren una zona tranquila, quítense los zapatos y caminen sobre el pasto.
Tal vez descubran, como me pasó a mí, que no necesitaban salir de Bogotá para escapar un poco de la rutina.
¿Hace cuánto no te quitas los zapatos y caminas sobre el pasto? Cuéntame en los comentarios si ya conoces el Parque de los Novios o si lo agregarías a tus próximos planes en Bogotá.
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Comentarios
Conversación
1Confirmo que es un excelente plan!