Hace poco estaba pensando en algo que me dejó con la cabeza dando vueltas.
Viajar en avión.
Sí, algo tan sencillo como comprar un tiquete, preparar una maleta, llegar al aeropuerto y subirme a un avión. He tenido la oportunidad de conocer varios países y, sin darme cuenta, empecé a ver los aeropuertos como algo completamente cotidiano. Hasta que un día leí una publicación que decía que solo una pequeña parte de la humanidad había viajado en avión.
Me dio curiosidad y empecé a investigar. Lo que encontré me sorprendió bastante. Y no solamente por los aviones. Me hizo pensar en todas esas cosas que hemos normalizado, aunque en realidad no son tan normales como creemos.
✈️ Viajar en avión no es tan común como parece
Estamos acostumbrados a abrir Instagram y encontrarnos con alguien viajando. Un amigo en Europa, alguien de vacaciones en Cancún, otro publicando fotos desde Japón. Pareciera que todo el mundo está viajando. Pero la realidad es muy diferente. Un estudio publicado en 2020 en Global Environmental Change por Stefan Gössling y Andreas Humpe encontró que, en 2018:
- Aproximadamente el 11 % de la población mundial viajó en avión.
- Solo entre el 2 % y el 4 % realizó vuelos internacionales.
Es importante aclarar que estos porcentajes corresponden a quienes volaron durante ese año, no a quienes han volado alguna vez en su vida.
¡Imagínate!
Estamos hablando de una actividad que vemos constantemente en redes sociales, pero que durante ese año realizó una minoría de la población mundial. Y aquí viene algo todavía más curioso.
Según ONU Turismo, durante 2025 se registraron aproximadamente 1.520 millones de llegadas turísticas internacionales. Pero eso no significa que 1.520 millones de personas diferentes viajaron. Una sola persona puede realizar varios viajes durante el año.
Es decir, podemos estar viendo muchísimos viajes realizados por un grupo de personas mucho más pequeño de lo que imaginamos. Cuando entendí eso, empecé a mirar mis propias experiencias de otra manera. No porque viajar me haga especial. Sino porque había comenzado a ver como una rutina algo que, para muchísimas personas, sigue siendo un sueño.
🌎 Hay cosas que hacemos todos los días y que millones de personas no pueden hacer
Y entonces me dio por pensar en otras cosas. Por ejemplo, estás leyendo este artículo desde un celular o un computador. Probablemente tienes acceso a internet y puedes buscar prácticamente cualquier información en cuestión de segundos.
Normal, ¿cierto?
Pues no tanto.
📱 2.200 millones de personas todavía no utilizan internet
Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones, en 2025 aproximadamente 2.200 millones de personas seguían sin utilizar internet (UIT). Nosotros nos preocupamos porque el wifi está lento o porque un video tarda demasiado en cargar.
Mientras tanto, millones de personas todavía están por fuera de ese mundo digital. Y no hablo solamente de entretenimiento. Hablo de oportunidades para estudiar, aprender un idioma, encontrar trabajo, crear un negocio o acceder a información. Cosas que hoy tenemos literalmente en nuestras manos.
💧 2.100 millones de personas no tienen acceso a agua potable gestionada de forma segura
Otro dato que me sorprendió.
Según la Organización Mundial de la Salud y UNICEF, en 2024 aproximadamente 2.100 millones de personas (1 de cada 4) carecían de acceso a servicios de agua potable gestionados de forma segura.
Ojo, eso no significa que todas esas personas carezcan completamente de agua. Significa que no cuentan con un servicio que cumpla las condiciones internacionales de seguridad, disponibilidad y accesibilidad.
Piénsalo.
Nos levantamos, abrimos una llave, nos bañamos, preparamos café y seguimos con nuestro día. Casi nunca pensamos en lo extraordinario que es tener agua disponible en nuestra casa.
❤️ 4.600 millones de personas carecen de cobertura de servicios esenciales de salud
Según un informe de la OMS y el Banco Mundial publicado en diciembre de 2025, alrededor de 4.600 millones de personas no contaban con cobertura de servicios esenciales de salud en 2023 (informe). Y eso me hizo pensar en algo.
Muchas veces solamente valoramos ciertas cosas cuando empezamos a perderlas. La salud es una de ellas. Podemos pasar años preocupándonos por lo que nos falta y olvidarnos de lo que nuestro cuerpo nos permite hacer todos los días. No se trata de vivir agradeciendo cada cinco minutos por poder caminar o respirar.
Pero sí de reconocer que hay cosas que merecen mucho más valor del que normalmente les damos.
📲 Las redes sociales nos cambiaron la percepción de lo normal
Aquí es donde creo que está uno de los mayores problemas de nuestra generación. Estamos comparando nuestra vida cotidiana con los mejores momentos de miles de personas. Abrimos Instagram y vemos:
Alguien de nuestra edad comprando una casa. Otro que acaba de crear una empresa millonaria. Una persona viajando por el mundo. Una pareja que aparentemente tiene la relación perfecta. Y alguien mostrando un carro que cuesta más de lo que nosotros hemos ganado en años. Jajaja, así cualquiera termina pensando que está haciendo algo mal.
Y no voy a decir que a mí no me pasa. Por más que uno intente evitarlo, se compara. Con la edad, con lo que otros han conseguido, con cuánto dinero tienen o con los lugares que han conocido. Pero hay algo que olvidamos constantemente. En redes sociales vemos lo que las personas deciden mostrar, no necesariamente todo lo que están viviendo.
Vemos la empresa, pero no siempre los años de trabajo. Vemos las vacaciones, pero no cuánto tiempo tuvieron que ahorrar. Vemos los resultados, pero no los errores. Y entonces empezamos a sentir que nuestra vida es demasiado común. Cuando posiblemente estamos viviendo cosas que hace algunos años soñábamos conseguir.
Tampoco creo que las redes sociales sean malas por naturaleza.
A mí me encanta encontrar historias de personas que han conseguido cosas increíbles. Me motivan y me hacen pensar que yo también puedo alcanzar nuevas metas. El problema aparece cuando la inspiración se convierte en comparación y la comparación en inconformidad permanente.
🧠 También hemos normalizado cosas que no deberíamos
Y aquí está el otro lado de la historia. Porque no solamente dejamos de valorar las cosas buenas. También nos acostumbramos a situaciones que deberíamos cuestionar. Hemos normalizado vivir estresados. Dormir poco porque tenemos demasiado trabajo. Sentir que descansar es perder el tiempo. Estar con nuestra familia mientras revisamos constantemente el celular.
Y creer que, si a determinada edad no hemos conseguido ciertas cosas, estamos llegando tarde a la vida. Lo curioso es que muchas veces trabajamos tanto por construir una vida mejor que terminamos sin tiempo para disfrutarla. Y ojo, no estoy diciendo que esté mal ser ambicioso. Yo tengo muchísimos sueños y cosas que quiero conseguir.
Me encanta pensar en nuevos proyectos, viajes y oportunidades. No creo que debamos conformarnos con lo que tenemos. Pero cada vez estoy más convencido de algo:
Querer más no debería impedirnos disfrutar lo que ya conseguimos.
Podemos trabajar por un futuro mejor sin convertir nuestro presente en una sala de espera.
✨ Tu vida puede ser más extraordinaria de lo que imaginas
Volvamos al principio.
Aquel día que descubrí que viajar en avión no era tan común como yo pensaba. Ese pequeño dato terminó haciéndome reflexionar sobre muchas más cosas. Sobre las oportunidades que tenemos. Sobre lo fácil que es acostumbrarnos a ellas. Y sobre cómo las redes sociales pueden hacernos creer que todo lo que vivimos es insuficiente.
Pero tampoco quiero que este artículo termine siendo una invitación a conformarnos.
Todo lo contrario.
Hoy tenemos herramientas y oportunidades que otras generaciones ni siquiera podían imaginar.
Podemos aprender habilidades desde casa, emprender, compartir nuestras ideas con personas de otros países y construir proyectos que antes parecían imposibles. Claro, no todos partimos desde el mismo lugar ni tenemos las mismas oportunidades. Pero reconocer lo que tenemos también puede ayudarnos a aprovecharlo mejor.
No necesitas dejar de soñar en grande para reconocer que tu vida actual ya tiene cosas que valen muchísimo. Quizás todavía no tienes la casa que quieres. No has visitado todos los países que sueñas conocer. No ganas el dinero que te gustaría. O sientes que deberías estar mucho más adelante a tu edad.
Y está bien querer cambiar esas cosas. Pero no permitas que todo lo que todavía no has conseguido te impida reconocer lo que ya has construido. Porque puede que aquello que hoy consideras normal haya sido, hace algunos años, exactamente lo que tanto querías. Y mientras seguimos mirando lo que otros tienen, se nos puede escapar lo mejor de nuestra propia historia.
La vida no empieza cuando consigamos todo lo que queremos. La vida ya está pasando.
Disfrútala mientras sigues construyendo tus sueños.
Porque hay cosas que normalizamos. Pero cuando las miramos con otros ojos, nos damos cuenta de que son extraordinarias.
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Fuentes consultadas
Los datos corresponden a los últimos periodos disponibles de las fuentes citadas, consultadas en octubre de 2026.
- Gössling y Humpe (2020), Global Environmental Change
- ONU Turismo, Barómetro del Turismo Mundial (enero de 2026)
- UIT, Facts and Figures 2025
- OMS y UNICEF, agua potable (agosto de 2025)
- OMS y Banco Mundial, informe de seguimiento de la cobertura sanitaria universal 2025
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