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Me lancé sin estar listo… y terminé recorriendo medio mundo 😅
Emprendimiento Real

Me lancé sin estar listo… y terminé recorriendo medio mundo 😅

May 2, 2026 6 min Juan Montes

El viaje que no estaba listo para hacer

Hay decisiones que uno no toma porque todo esté perfecto… sino porque sabe que si no lo hace ahora, no lo va a hacer nunca.

Yo llevaba casi dos años con la idea de ir a China. No por turismo, sino por negocio. Quería entender cómo se mueve realmente el comercio, cómo hacen los que traen mercancía en serio. Pero en el camino nació mi hijo… y ahí todo cambió. No podía dejar a mi novia sola con un bebé tan pequeño, así que lo pausé.

Pero nunca lo solté.

Hasta que un día salió la oportunidad… y la verdad, no estaba listo. No tenía todo el dinero ahorrado, no tenía el plan perfecto, no tenía nada asegurado. Y aun así dije:
“a la mierda… entre más rápido lo haga, más rápido aprendo.”

Me metí en un grupo donde solo iban comerciantes, gente que iba con un objetivo claro. Y ahí pasó algo que no esperaba… mi papá se antojó de ir conmigo.

Y viajar con él fue una locura. Porque sí, fue mucho más caro de lo que tenía pensado (y bastante 😂), pero también fue de esas cosas que el dinero no compra. Estar en otro país tomándose una cerveza con su papá, escuchando historias, y que él vea cómo uno se quiere devorar el mundo… eso no tiene precio.

Además, él se volvió como un maestro silencioso. A donde yo dijera, íbamos. Yo armé el viaje: España, luego Turquía, después China y al final Francia. Tres días en cada parada… y luego el objetivo grande.

España: todo empieza suave… pero uno ya sabe que viene algo grande

España me encantó. Es de esos lugares donde uno se siente cómodo, donde todo fluye fácil, donde uno podría quedarse tranquilo sin problema. Pero en el fondo yo sabía que eso apenas era el inicio, como cuando un videojuego arranca en modo fácil.

Porque lo que venía después… era otra cosa.

Turquía: aquí entendí que el mundo no funciona como yo creía

Cuando llegué a Estambul sentí el primer golpe real del viaje. Ahí sí dije: “ok… esto ya no es lo que conozco”. Todo era distinto: la gente, la comida, la forma de hablar, la forma de vender… todo.

Entré al Gran Bazar de Estambul y eso no es un mercado… eso es un juego. Te llaman, te jalan, te dicen “my friend, special price”, hacen sonidos con los productos, se visten llamativos… todo está diseñado para venderte algo.

Y ahí entendí algo que nunca se me va a olvidar: si no negocias… pierdes. Te dicen 300, tú dices 100. Ellos 250, tú 150… y entras en una pelea donde al final los dos quedan contentos. Terminé comprando varias cosas, obviamente 😂

Y hay una escena que no se me borra… el Puente de Gálata lleno de gente pescando, sacando el pescado ahí mismo y haciéndote un sándwich. Sonaba raro… pero sabía brutal. Ahí entendí que muchas veces uno cree que algo no le va a gustar… simplemente porque nunca lo ha probado.

China: donde todo lo que creía… se cayó

Cuando llegué a Shanghái, me di cuenta de lo equivocado que estaba en muchas cosas. Yo iba con la idea de que allá no entraban marcas extranjeras, que todo era cerrado… y lo primero que veo es el metro lleno de gente con iPhone 😅

Y luego salgo del metro… y boom. Edificios gigantes, pantallas por todos lados, una calle que parecía Times Square pero versión china. Ahí entendí algo muy claro: uno habla del mundo sin conocerlo.

Yiwu: aquí fue donde vi el negocio de verdad

Yo no fui a la Feria de Cantón porque eso ya es otro nivel, volúmenes grandes. Yo quería empezar más estratégico, por eso llegué a Yiwu.

Y siendo sincero, el lugar como tal parece un centro comercial gigante. No fue eso lo que me impactó. Lo que me emocionó de verdad fue cuando llegué a mi distrito y empecé a preguntar precios.

Ahí sí dije… “ok, esto es otra liga”.

No recorrí todo porque es imposible, es demasiado grande, pero uno se entretiene brutal viendo oportunidades por todo lado. Fue ese momento donde sentí que estaba en el lugar correcto, entendiendo cómo se mueve el comercio a nivel mundial.

Algo que me voló la cabeza: el idioma no es excusa

Mi inglés no es bueno… y aun así sobreviví en todos lados. Negocié, comí, me moví… hice todo.

Ahí entendí que el idioma ayuda, claro, pero no es una limitación real. Lo mismo con el dinero. Sí, viajar con más dinero te da comodidad, pero no es lo que define si puedes hacerlo o no.

Eso sí… la comida en China no fue lo mío 😂 algunas cosas buenas, pero en general fue pesada para mi paladar. Pero hace parte de la experiencia.

Francia: cerrar el viaje como un sueño

Cuando llegué a París sentí algo raro… como si todo lo que había pasado no fuera real. Como si fuera un sueño.

Y ver la Torre Eiffel en persona… fue más impresionante de lo que pensaba. Ahí sentí que el viaje cerraba perfecto, como con broche de oro.

Lo que realmente me dejó este viaje

Duré un mes viajando… pero lo que me dejó va mucho más allá del viaje.

Me cambió la forma de ver el mundo. Entendí que esto es como un videojuego… que hay que saber jugarlo. Que el idioma no es una barrera. Que el dinero tampoco lo es. Que hay lugares donde uno se siente pequeño… y otros donde uno dice “voy bien”.

Pero lo más fuerte fue esto: tenía tanta información, tantas ideas, tantas ganas de hacer cosas… que lo único que quería era volver a Colombia a ejecutar.

Porque siento algo muy claro…

👉 mi país todavía está lleno de oportunidades.

Si estás leyendo esto…

No esperes a estar listo.

No esperes el momento perfecto.

No esperes tener todo bajo control.

Porque eso casi nunca pasa.

A veces toca hacer lo que yo hice… lanzarse, aprender en el camino y después entender todo.

Si te gustó esta historia, voy a empezar a contar cada país y cada ciudad más a fondo (negocios, precios, errores y oportunidades reales) 👀🔥

Guarda este post y sígueme… porque lo que viene te puede cambiar la forma de viajar y hacer dinero 🌍💰

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